Hay que destacar que
Pero existen casos como el del edificio de postgrado, donde sólo hay acceso por una rampa diseñada para transportar mercancía, es decir que no tiene la medida correcta para el tránsito de sillas de ruedas, ni ascensores que transporten a las personas con discapacidad física entre los dos pisos del edificio.
Otro caso que llama la atención es la situación del edificio de Aulas y el edificio de los Laboratorios. En el primero, uno de los peores problemas es el acceso a los baños, estos se encuentran dispuestos entre un piso y otro y la única forma de entrar en ellos es a través de los 12 escalones que tienen las escaleras que conducen a los baños. Estos baños tampoco tienen un cubículo para personas con discapacidad, y es justo frente a ellos que se encuentran ubicados los bebederos, que tienen una medida poco cómoda para que estas personas puedan beber agua.
El argumento que dan ante esta situación es que se trata de los edificios más antiguos de la universidad y que en aquel entonces no se pensaba en la posibilidad de que personas con alguna limitación física ingresaran a este recinto.
Decir que las puertas están abiertas a todo el que quiera, no es suficiente. La ley lo exige y es necesario que el espíritu jesuita vaya aún más allá y salga a buscar a esas personas tan valiosas que esperan por una oportunidad para desempeñarse profesionalmente, en un espacio que medianamente cumple con algunas condiciones para que laboren allí. El porcentaje mínimo es 5% y gracias a esta investigación se demuestra que actualmente no se está cumpliendo.
Yunis García sólo pide a los ingenieros y autoridades: “Tener las mismas oportunidades, pensar que en el futuro pueden venir otras personas como yo y que se sientan bien, porque cuentan con las condiciones ideales en el ambiente para seguir desarrollándose en el campus ucabista”

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