
Yunis García, analista de la Oficina de Cooperación Económica al Estudiante de la Ucab, es quizás la persona con discapacidad física más conocida de la Universidad. Es de baja estatura, moreno y con unos brazos fuertes, pues son los que sostienen el peso de su cuerpo sobre las muletas que lo acompañan siempre para poder desenvolverse. Asegura llevar 30 años en esa condición, por lo que le ha tocado aprender a defenderse solo en todos los escenarios, ya que sus piernas no resisten el peso de su cuerpo, secuela de una enfermedad durante la infancia.
García comenzó siendo becatrabajo y al graduarse quedó como empleado fijo del departamento en el que actualmente se desempeña. El señor Yunis es dedicado a su trabajo y agradece las oportunidades que desde su alma máter le han brindado, sin embargo confiesa: “Yo me he sentido bien, pero reconozco que hay grandes fallas en cuanto a la infraestructura, que dificultan el día a día aquí para personas con movilidad reducida como yo”.
Entre todos, deberían conformar, por lo menos, el 5% de los trabajadores de la Ucab, pero al parecer no es así. Aunque la Universidad ha dispuesto algunas condiciones para el desplazamiento de personas con discapacidad y no cierra sus puertas a las mismas, tampoco se esfuerza por conseguir que formen parte de su equipo de trabajo.